Enfermedades

Eso del riñón o del hígado son presunciones. Incluso los pulmones (plumones en idioma gitano) o el corazón, son meras suposiciones basadas en información que nos viene del exterior. Pasa lo mismo que con esas galaxias y planetas que nos quieren hacer creer que existen y que solo han visto quienes difunden estos bulos. Existen estos señores llamados médicos que, para ganarse la vida, al igual que los lectores de tarot, se han inventado que tenemos en nuestro interior todas esas cosas amorfas, gelatinosas, resbaladizas... y que fallan de vez en cuando. Uno jamás ha visto esas cosas de las que nos hablan, ni tampoco tocado. No conozco a nadie que tenga constancia de primera mano de haberse masajeado el páncreas por ejemplo. Si puedo dar fe de la existencia de los testículos, porque muy a menudo me los toco, incluso apasionadamente, pero con los pulmones o la arteria femoral esa que dicen que tenemos, no he podido experimentar su textura o su peso, la delicadeza de su superficie, su grado de humedad a la palpación, su olor, su sabor... ni otras cosas que darían fe de su existencia. De hecho cuando nos hacen las denominadas radiografías, uno tiene que esperar un rato mientras un artista, en otra habitación contigua, prepara el dibujo de tu presunto interior. Después el médico, intentando contener la risa en muchas ocasiones y con esa bata blanca que le aporta una estética apropiada como cargada de rigor científico, te hace creer que todos esas manchas en negativo y esas formas oscuras son parte de nuestra anatomía e incluso órganos imprescindibles, cosas que te flotan dentro por necesidad y finalmente, el producto de tus dolencias. Si fuera verdad que esas fotos del interior son reales, nos las harían con una polaroid, o directamente un selfie, que muestra los resultados instantáneos. Pero no, necesitan tiempo para preparar una argucia conveniente para el engaño perfecto. En el despacho del médico siempre hay un montón de diplomas. Ellos mismos se los imprimen en casa y los crean con Photoshop. Se los hacen de todos los colores y después necesitan a toda su familia y a muchos amigos para que los firmen y parezcan diferentes. Sobre su mesa siempre hay cosas engañosas como estetoscopios, palos de madera planos para meterte en la boca, guantes de latex para que parezca todo más real, pequeños dispositivos inservibles con lucecitas en el extremo para hacer como que te miran dentro a través de los oídos... Me han dicho que ahora ya no, porque la gente se está percatando de este gran engaño a nivel mundial, pero dicen que antiguamente, hasta le metían a las personas termómetros por el culo. Ya puedo imaginar las risas de esos "facultativos " con sus colegas timadores mientras se ponían tibios de cerveza a costa de sus víctimas. Luego te dicen que tomes ciertos "medicamentos", que no son tales, sino pastillas multicolores y de diferentes formas, con sabores horribles y nombres impronunciables. Las cobran caras además, a sabiendas de que esos comprimidos no son más que horribles golosinas amargas que fabrican amigos suyos perfectamente organizados para sacarnos el dinero y poderse reír de nosotros aún con más ganas. Y esta es la verdad. Dentro tenemos el alma. Ella está directamente comunicada con los pensamientos, que son invisibles, y la mala comunicación de estos dos organismos son los que producen las enfermedades. No os dejéis engañar y aprended a vivir pensando en positivo.

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© 2014 by Josechu Velasco