¡Qué bien!


Ahora que ya no tengo que ser cortés para con el facebook, puedo escribir lo que me salga de la punta de Don Zanahorio. Incluso puedo utilizar la incorrección con relatos sucios y obscenos, porque me suda la pepitoria y escribo lo que quiero, sin la limitación que impone la cordialidad comercial. Y si alguien entiende como inmoral, indecente o escandaloso alguno de mis relatos, se puede meter la lengua en el suculento y hacerla girar hasta que la erosión lo convierta en un esqueleto de su propio lametazo. A fin de cuentas, lo mío es obsequioso por gratuito, como las tapas de un bar, conque si me da la gana, lo sirvo podrido.

Una cosa antes de pasar al relato de terror que voy a defecar a continuación. Sírvanse borrarme de inmediato de su lista de amigos, aquellos ciudadanos dementes, perturbados, desquiciados y maniáticos, que sientan simpatía por Belén Esteban o que no guarden la distancia de seguridad en carretera. Muchas gracias.

------------- "Estaba aquel hombre asesinando tranquilo a un semejante, como de excursión. Ya muerta su víctima por un cuchillazo, comenzó a descuartizar el cuerpo, poniendo especial atención en dejar piezas enteras como por ejemplo la falda, las carrilleras, el lomo, el solomillo, el costillar, la cadera, las aletas del chumino, el redondo y el morcillo. Los ojos del cadáver, de un intenso color verde azafata, los reservó a un lado, junto a la cajetilla de Marlboro, para enviárselos a su familia en paquete certificado.

De repente apareció un guardia civil vestido de novia, con un precioso vestido blanco perlado, de corte evasé, cuya falda le caía pegada al cuerpo aunque con cierto volumen, lo que hacía que la cartuchera de su Remington le favoreciera enormemente.

Al darse cuenta el asesino de la presencia del agente, se levantó despacio para no alarmarle, aunque sus manos bañadas en sangre le delataban. El agente puso la mano sobre su pistola presto a desenfundar pero en ese momento el asesino comentó -¡me encanta el escote en V de su vestido! le beneficia mucho al exuberante vello de su pecho.- El agente quedó perplejo pero no pudo por menos que responder a ese halago.- Muchas gracias caballero. A punto estuve de comprarme el vestido con un escote palabra de honor que cayera por debajo de los hombros y sin tirantes, pero la verdad, para el servicio, me viene mejor éste porque se aprecia mi hombría en todo su esplendor. Mire caballero, como veo que aprecia la calidad, observe el precioso fruncido de la espalda con bordado de flores y cristales de Swarovski.- Y en ese momento, cuando el agente dio la espalda al criminal, este le asestó una puñalada que le seccionó el corazón matándolo en el acto.

Tras quitarle el vestido que ya era un guiñapo sanguinolento, el hombre continuó con el despiece y dejó aparte unos hermosos trozos de magro. Los picó en su casa y se cocinó unas orondas hamburguesas, poco hechas, mientras brindaba por el novio de la muerte. Después de cenar el asesino sintió fatiga, pero ya era tarde cuando se dio cuenta de que se había comido a un guardia civil pensando que estaba alimentándose de un legionario. Murió poco después por una alergia severa a la benemérita.

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