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  • Chusa Gallego

Atención, Peligro ¡Tontos sueltos!


Los tontos están desatados. Son como fuegos artificiales que serpentean impetuosos por el suelo para quemarte la ropa en un segundo cualquiera de sus rapidísimas maniobras. Mucha precaución.

Un tonto que estalla como una bomba de incompetencia, derrama tal cantidad de materia insípida, incolora e inodora, que si no estamos atentos a las señales, su fuerza resulta absolutamente destructiva. Luego todo lo arreglan con una frase muy cortita que utilizan con la rapidez de un pistolero; "lo siento". Eso es cuanto escucharás mientras pagas con tu dinero el error del tonto, la grúa retira los restos de tu coche, los bomberos sofocan el fuego que calcina tu casa...

Algunos tontos se indultan asimismos más contundentemente para intentar difuminar su estupidez y utilizan el lenguaje con argumentación de más peso; "lo siento, me he equivocado y no volverá a ocurrir" o "lo siento si alguien se ha sentido ofendido" o " siento no haber podido cumplir mis promesas electorales" etc. Pero alguien ya está jodidamente jodido, y no es precisamente el tonto.

Es importante configurar nuestra cara en el modo perro. De esa manera olisquearemos mejor la presencia de un tonto. Porque la educación no es arma suficiente contra su ineptitud. Su incapacidad para la reflexión está en consonancia con su ignorancia. Su torpeza no tiene freno porque la nulidad de su raciocinio raya el terrorismo. La deficiencia que presenta su inestable comportamiento es una pierna invisible dispuesta para el tropiezo. La naturaleza de un tonto es de tal magnitud, que en su miserable e inútil conciencia se piensa listo; cuidado con esto.

Aquella canción decía "precaución amigo conductor la senda es peligrosa". No señora mía, la senda no es peligrosa. El peligro está en los tontos que deambulan como sonámbulos por ella.


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© 2014 by Josechu Velasco