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  • Chusa Gallego

Enfermedades


Creo que la importancia de las enfermedades va en función de la distancia recorrida, es decir, a mayor distancia más grave es la enfermedad. Por eso, cuando escucho que alguien se ha ido a tratar a Navarra o a Houston, enseguida me vienen los peores presentimientos. La enfermedad más llevadera es la de ambulatorio, o la de practicante, tan familiar y cercana. En las zonas rurales más nos vale no caer enfermos, por eso este pueblo de Poyales del Hoyo se caracteriza por tener gente muy longeva. Si es cosa de poco, hay una doctora que viene de fuera a la consulta de la Plaza Nueva. Si la cosa empeora debemos desplazarnos a Candeleda, que está a unos cinco kilómetros y donde ya tienen hasta la inyección del tétano. Si se empeora, ya es cosa de Arenas de San Pedro, a casi quince y en cuyas instalaciones medicas disponen hasta de maquinas de prospección urinaria. Cuando ya las fiebres los dolores o los presagios superan el umbral de lo admisible, tenemos que hablar de Ávila, que está a más de ochenta kilómetros y después la cuestión se pone peliaguda si hay que ir a Talavera de la Reina o a Madrid. A partir de esas distancias de vértigo, el caso está mal o es rarito. Ayer tuve un nivel 3 de enfermedad y hube de atravesar con fiebre el puerto del Pico para llegar hasta Ávila. Ingresé por urgencias y fui atendido enseguida por un faceólogo que de inmediato comenzó con las pruebas. Este especialista en enfermedades de red social, se quedó asombrado cuando al bajarme los calzoncillos y tal como él se imaginaba, se me habían desprendido la totalidad de los pelos de los testículos y en su lugar, una grave infección de megustas azules cubrían mi escroto con purulencia. Estuvo un buen rato tocándome los huevos y yo tardaba en responder a sus preguntas sobre el dolor, a fin de alargar los tocamientos que eran suaves y con cariño. Finalmente me puso una inyección de Googlesín para aliviar mis ardores y llamó a una enfermera para que me masajeara la zona con una loción de Compartín, una loción fuerte con base de lejía. Después de vendadas ambas pelotas, me indicó que debía guardar reposo y le dije que si tenía que meter a un zorro en una jaula, a lo que me contestó -!reposo caballero, no raposo!- Así que disculpadme si durante una larga temporada no vuelvo a pulsar en vuestros me gustas. Es por prescripción facultativa. Tampoco hace falta que vosotros le deis a mis me gustas. Lo que publico es tan solo una manera de evacuar y sin otro ánimo que el de buscar alivio mental.

#historiasreales #reflexiones

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© 2014 by Josechu Velasco